Mi Camino de Santiago en BTT

Barbadelo

10ª Etapa Melide-Santiago de Compostela 03/09/14 (57, 69 km)

Escrito por DoneJakue 22-02-2016 en 10ª Etapa. Comentarios (0)

Me despierto muy pronto, será la ilusión…: ultima etapa!!!


Mientras desayuno la tarta de queso que me había comprado el dia anterior con unos cafes de maquina observo como se van preparando para salir muchos de los peregrinos. La mayoría tienen pinta de Yankis, alguno asusta y todo, parece un marine.

Aún no ha amanecido y salen con el frontal puesto.

Yo me lo tomo con tranquilidad, al final me quedo solo desayunando y mirando un poco el perfil de los últimos kilómetros que me quedan para llegar a Santiago. No hay grandes cimas pero veo que sigue la tónica de la etapa anterior: es una continua montaña rusa.

Recojo y me voy del albergue, al salir a la calle veo que el dia esta cubierto, hace fresco y orvalla.


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Tengo que poner la luz de la bici por primera vez en todo el Camino. La salida de Melide se hace por la carretera que a estas horas ya tiene bastante trafico y con la nieblina que hay voy mucho mejor con la luz trasera puesta.
Después el camino sigue por pistas...,


 

... "carreteras" rurales ..., y caminos de tierra que se adentran en bonitos bosques en las que me vuelvo a entontrar con las famosas “corredoiras”.



En Boente paso por una curiosa hermita que tiene el anunciodel sello pero esta cerrada y me voy sin sellar.

Un poco mas adelante paro en un bar donde compro unos cruasanes para reponer fuerzas y aprovecho para sellar. El bar esta lleno de peregrinos, se nota que ya queda poquito para llegar a Santiago, unos muy amables me hacen una foto.

En Ribadiso cruzo la carretera y subo un duro repecho, a partir de aquí voy paralelo a la N-547 hasta entrar en Arzua donde sello en una capillita.

El camino ha ido todo el rato por sube- bajas y he atravesado la N-547 en varias ocasiones, unas por encima y otras por debajo, también he ido adelantando a constantemente a grupos de peregrinos.

El dia no acaba de romper, sigue orvallando a ratos y hace fresco, lo que agradezco; he de reconocer que el frio me va mejor que el calor, que me machaca. Me siento bien, me noto recuperado y llevo bastante buen ritmo.

El camino continua atravesando bosques, a menudo me encuentro con fuentes de agua fresca.

 

Y como no, con paisajes a cada cual mas bonito; también voy atravesando pequeñas aldeas.

 


Sigo avanzando a un ritmo endiablado, me parece que vuelo. No noto cansancio alguno y además voy rápido sin apenas hacer esfuerzo (o eso me parece a mi).

Por uno de los bosques que atravieso me encuentro con el padre y el hijo que estaban en el albergue:

-Venga que ya esta hecho campeón !!! ¿Llegais hoy a Santiago?

-Esa es la intención.

-Buen camino y suerte.

-Igualmente…

Me quedo pensando si yo algún dia hare lo mismo con mi hijo..., quien lo sabe. Mientras sigo pedaleando me parece que no hay repechos pero haberlos hailos.

Continuo atravesando bosques y pequeñas aldeas, en estas hay que ir atento a las señales porque pueden estar en cualquier lugar y si vas algo despistado es fácil saltárselas.

 

 

También atravieso riachuelos...,

 

 

En otras ocasiones no queda mas remedio que pararse y contemplar tranquilamente las estampas que nos ofrece el Camino.

 

Pasado A Brea el camino discurre al borde de la carretera, esta soporta un trafico mas que considerable, el goteo de peregrinos es constante y por la carretera me parece ver a una pareja de cicloturistas giris que adelante saliendo de Ponferrada.

En Cerceda atravieso la N-547 por un paso que me parece bastante peligroso, el camino ha ido zig-zageando de un lado a otro de la carretera. Aprovecho a descansar un poco, beber y comer lo que me queda del rico cruasan; estoy en mitad de la etapa y no noto cansancio alguno. Se ve que la motivación influye.

Unos 2 km mas adelante el camino abandona el borde de la carretera y se adentra en un cerrado bosque que tras una larga pendiente y otro paso subterraneo de la ya conocida N-547 me lleva a A Rua. Paro en la oficina de turismo y sello mi credencial, hay peregrinos para exportar.

Continuo y tras subir un repecho bordeo una especie de parque empresarial que esta al borde del bosque, creo que pertenece a Pedrouzo. Poco despues me vuelvo a ver engullido por la naturaleza y los toboganes continúan…


Tras coronar otro fuerte repecho (como no) oigo un estruendo tremendo, resulta que estoy rodando paralelo a la parte final de la pista del aeropuerto de Lavacolla y en esos momentos despega un avión;

Al poco atravieso el pueblo de Lavacolla: si solo me quedan unos 12 km. Joder esto esta hecho !!! Ahora si que empiezo a ser consciente, y me sumerjo en mis pensamientos…

Hasta coronar el Monte Do Gozo pedaleo durante unos 5 km en los que la mayor parte de ellos son en constante subida y van por carretera. Se me hacen eternos, interminables, yo creía que ya estaba pero aún queda este ultimo esfuerzo.


Ahora si que acuso el cansancio, quizás he llevado un ritmo demasiado alto durante los 43 km anteriores, bebo todo lo que puedo. En la subida adelanto a un grupo de discapacitados que van como “encordados”, la mayoría son ciegos y alguno también es sordo por lo que no oye ni mi timbre ni las indicaciones de los monitores por lo que casi tengo que poner pie en tierra:

 -Ya puedes perdonar… (me dice un monitor).

-Tranquilos que a estas alturas no hay prisa, con paciencia cabemos todos.

 

Algunos de ellos me animan:

-Venga que falta poco, que ya lo tienes…

-Vosotros si que teneis cojones majetes y majetas, buen camino y mucha suerte.

 

Hago un ultimo esfuerzo y al fin corono, estoy en el Monte Do Gozo.

Me hago unas fotos y contemplo el paisaje: a mis pies Santiago. El sentimiento es extraño... ¿ya?


Visito una pequeña capilla que hay en la cima y hecho el ultimo sello del Camino, bueno el ultimo será en Santiago pero yo ya me entiendo.


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El resto son unos 6 km de bajada con algún repechito para no perder la costumbre, son un poco “feos” ya que es la entrada a una gran ciudad y se hacen estresantes por el trafico, semáforos, viandantes, etc… además me sigue invadiendo ese estraño sentimiento.

Ya en la ciudad me encuentro con alguna flecha amarilla que indicaba por donde seguía el Camino pero a la vez con la señal de prohibido circular bicicletas motivo por el cual tuve que dar alguna vueltita mas que otra, pero tampoco me importo mucho.


Paso por debajo de la plaza de abastos (joder ahora si que si, joder…) y me encuentro con la Alameda de Santa Susana (puuufff…), enfilo la Rua do Franco y a mitad de ella tengo que bajarme de la bici porque hay mucha gente como para ir pedaleando, a la altura de la Plaza de Fonseca me digo que no voy a echar lagrima y en la intersección de la Rua do Franco con la Rua de Fonseca monto en la bici: tengo que entrar  pedaleando aunque solo sean estos ultimos metros.

Estoy en el Obradoiro, la fachada principal esta en obras pero da igual, se hacen las fotos de rigor. 

 

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El Palacio Real también lo tenemos en el Obradoiro.

 

 

Y la vuelta al rededor de la catedral que no falte, en este caso en Platerias.

 

 

 

Fin de la aventura. Ahora empieza el camino… el resto ya es historia.

 

 

 

9ª Etapa Barbadelo-Melide 02/09/14 (58, 47 km)

Escrito por DoneJakue 22-02-2016 en 9ª Etapa. Comentarios (0)

 

Me levanto pronto, con la intención de desayunar  y arrancar aprovechando la fresca. El alberguero no aparece para poner el desayuno a la hora indicada y aprovecho para mirar los mapas y anotar alguna cosilla en mi diario de viaje.

El dia esta cubierto y con niebla y aunque no los veo ya se hoyen las voces de los peregrinos que han iniciado el camino y pasan por delante del albergue.

 

En vista de que se esta haciendo tarde decido desayunar algo de fruta que había comprado el dia anterior en Sarria porque al ir a  “atacar” las maquinas de vending horror: no tengo apenas monedas sueltas !!! Lo justo para sacar un café y contento…

Al ver que pasaba el tiempo y el alberguero no aparece me empiezo a impacientar, se esta haciendo tarde y estoy perdiendo un tiempo precioso, ya estoy desayunado, con todo recogido y listo para cargar la bici; pero ahí esta el problema: las bicis están en un cerrado custodiadas por dos enormes perros y hasta que no venga el alberguero no es posible tocarlas…

Los Malagueños también andan merodeando por el albergue, los pocos peregrinos que había hace rato que han marchado ya…

Por fin aparece el alberguero y se disculpa:

-Lo siento, me he dormido.

-Pues han parado todos los que ayer les dijiste que habrias al desayuno.

-...

Son las 09:40 y debería de llevar como minimo ya 1 hora y pico pedaleando con la fresca, pero ya he aprendido que en el Camino no vale la pena hacer muchos planes porque nunca se sabe. Cargo la bici, me despido de los Malagueños y arranco a mi aire.

 

 

Desde el principio voy pasando a enormes grupos de peregrinos, que gran compra la del timbre (vuelvo a pensar). No consigo coger el ritmo, es tarde pero hace frio (o yo lo noto al menos); y el “reguero” de peregrinos es impresionante.

Voy todo el rato por toboganes, sigo adelantando peregrinos. En algunos puntos el gentio es tal que tengo que echar pie a tierra en varias ocasiones; sobre todo en zonas complicadas con pendiete. Voy notando que las piernas no van bien, sigo sin encontrar el ritmo.

Paro en Mouras, una aldea donde veo un garito muy curioso, a comprar algo de comer a ver si así me repongo. Hoy apenas he andado unos 12 km por unos parajes increíbles y ya voy sufriendo, ademas llevo un kilometro perdiendo altura pero con continuos toboganes y yo no me termino de encontrar, tengo malas sensaciones.

En el garito que a mi se me antoja subrrealista  en esta pequeña aldea, me como un par de empanadillas (riquísimas y calentitas)  y compro una tarta casera para luego. Mientras estoy de charleta con el dueño, que va acorde al garito. Al rato llega una orda de peregrinos y opto por sellar y marchar, menudo gallinero se ha montado... 

Desde aquí es todo bajada, con algún repecho, hasta Portomarin. Siento frio y me abrigo, insisto: no termino de encontrarme bien.

Cruzo el Miño por el puente desde donde contemplo unas impresionantes vistas, hacia un lado...

 

... y hacia el otro...

 

 

Al llegar a la rotonda de la entrada del pueblo giro a la derecha siguiendo las flechas amarillas que indican el Camino, pero enseguida me doy cuenta de que no es el dia de visitar Portomarin y su iglesia: hay un repecho impresionante hasta la misma, voy fundidisimo y solo llevo 17 km !!! Otra vez sera, me digo, siempre hay que tener una disculpa para volver a hacer el Camino.


Bordeo el pueblo y rápidamente enlazo con el camino que baja desde una de las calles, las flechas se adentran en un bonito bosque. Me encuentro con una pendiente fuertísima que con mucho esfuerzo consigo subir sin bajarme de la bici. A mitad me adelantan los Malageños, se les ve que van frescos. Nos pasaremos el dia haciéndonos “la goma”, ya que nos iremos adelantando varias veces.

Durante los próximos 14 km voy subiendo  mientras el camino me lleva a ratos por un caminito pegado a la carretera y otros por bonitos bosques hasta Ventas de Narón, pasado Ó Hospital, que es el punto mas alto del dia de hoy. Paro en Ventas a tomarme una pica con unas aceitunas e intentar descansar y recuperarme un poco. Sentado en la terraza veo como pasan los malagueños, en algún momento ellos también han parado a descansar y yo les he debido de adelantar.

Al lado del bar hay una pequeña capillita y una fuente donde repongo los botellines y continuo, tengo previsto parar en Palas do Rey a comer, son unos 11 km en los que se va perdiendo altura pero como va siendo habitual en Galicia con constantes toboganes que se me hacen matadores. Ahora el camino discurre al borde de la carretera (diría que comarcal) con apenas trafico y que va atravesando pequeñas aldeas: Ligonde, Portos, Os Valdos…

 

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Pequeñas aldeas con lo que a mi me parecen grandes rincones. A estas horas el sol calienta de lo lindo, estoy deseando llegar y hacer un descanso, he sufrido bastante con mis temidos toboganes.


Llegando a Palas me encuentro con lo que parece ser un albergue municipal, está en una especie de recinto deportivo. Paro a sellar y veo que ya hay bastantes peregrinos hospedados y otros están esperando a que les asignen cama. Continuo después de sellar, es cuesta abajo y me dejo llevar.

Me hago unas fotos en la iglesia del pueblo en la que observo que también hay un albergue de peregrinos.



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Voy a comprar algo de comida antes de que me cierren y luego tranquilamente me tomo un refrigerio.

Sentado una de las muchas terrazas que hay observo que el pueblo está lleno de peregrinos y también de albergues. El sol cae de plano y ahora es cuando soy consciente de que estoy achicharrado: necesito comer en una buena sombra y descansar; luego ya se vera hasta donde soy capaz de llegar.

Hoy llevo 43 km, e inicialmente tenia previsto llegar hasta Arzua para así poder hacer la ultima etapa corta y tranquila, pero también existe el plan “B” por si no me veo con fuerzas de alargarla tanto.

Según el plan general voy muy bien ya que parece que conseguiere realizar el camino en las etapas previstas (es lo malo de ir con fechas ajustadas).

Atravieso Palas buscando un sitio tranquilo donde reponer fuerzas y a las afueras encuentro una especie de merenderos con mesas, bancos, fuente y lo que es mas importante: sombra. Aquí es donde voy a comer algo y descansar.

Me pongo fresco y comodo, me preparo un solemne bocata de jamón y a disfrutarlo. Después me tumbo en el banco a descansar porque estoy hecho polvo. Creo que ha habido algún momento en el que me he quedado traspuesto.

Parece que el largo parón me ha sentado bien, y me noto algo mas recuperado. Sigo tranquilamente, tengo intención de llegar a Melide que esta a unos 16 km y luego ya se vera…, hoy la etapa se me esta haciendo muy dura, quizá me estén pasando factura los dos etapones anteriores.

 

 

Hasta Melide voy por pistas y senderos alejados de la civilizacion, en algunos momentos me vuelven a entrar las dudas de si voy por el sitio correcto; atravieso lugares preciosos donde la soledad se llega a palpar y otros donde descubro postales a ratos increibles y a ratos curiosas.


 

 Asi discurro la tarde disfrutando de los maravillosos parajes, con la sensación de estar perdido en algunos momentos pero en todos conmigo mismo. Según me voy acercando a Melide ya parece que la civilización existe.

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Pasado O Leboreiro voy durante un pequeño tramo paralelo a la N-547 para un poco mas adelante adentrarme otra vez en el bosque y encontrarme con el pueblo de Furelos despues de  atravesar un bonito puente romano por el que se entra al mismo.

Ya estoy a las puertas de Melide, voy entre chalets y casas unifamiliares. Miro para atrás y veo que a lo lejos vienen los malagueños, otra vez haciendo “la goma”. Entrando en Melide me dan una publicidad de un albergue, aquí hay muchos, es uno de los que tenia yo en mi guia como factible en el plan “B”; hago una rápida evaluación sobre como voy y si es conveniente seguir hasta Arzua.

No me merece la pena meterme otros 14 km con el cansancio que llevo, opto por tomarme la tarde de relax, asi que decido quedarme aquí y me encamino hacia el albergue. Mientras lo voy buscando me da por pensar lo importante que es la publicidad, podría haber ido a cualquier otro de los muchos que aquí hay...

No me cuesta mucho encontrarlo, la alberguera me informa de precios y condiciones pero voy entregado y solo me quedo con la hora de cierre. Solo me apetece aparcar la bici, darme una ducha fresca y relajarme.

Mientras estoy haciendo el registro aparece uno de los malagueños y le pide información, sale a comentarlo con los otros dos y no vuelve a entrar. Se conoce que no les habra convencido mucho...

El primer piso del albergue esta completo, asi que me mandan para el atico donde aparentemente solo hay una cama ocupada: esta vez elijo donde duermo !!! y opto por ocupar la otra cama que queda ya que el resto son literas.

La ducha es cojonuda, también lavo algo de ropa y me voy a dar una vuelta por el pueblo. Es pronto y hacía tiempo que no tenia esa sensación de tranquilidad ya que siempre llegaba tarde, con el tiempo justo para alojarme, ducha, cenar y al albergue que cierran.

Me paseo tranquilamente por Melide, asi da gusto. Despues me voy a cenar a una pulpería, que se note donde estoy.

 

 

Cuando estoy cenando veo que entra la chica de Castellon con mas gente y se me acerca a charlar:

-Hola que tal? Acabamos de llegar.

-Hola, que sorpresa ! Pero teneis albergue? Es tardísimo ya.

-Si, hemos llamado al albergue y nos esperan, no hemos entrado ni a cambiarnos.

-Pues nada, cenad tranquilos que sino no os va a dar tiempo…


En resumen: se había juntado con los dos chicos de Bilbao y con otro chico discapacitado que iba en una silla adaptada pero habían tenido un  monton de problemas mecánicos, entre ellos un reventón.

Salgo a la terraza de la pulperia a tomarme el chupito y no termino de descubrir curiosas estampas.

 

 

La verdad es que si eres de fijarte descubres cosas curiosas donde menos te lo imaginas.


De vuelta al albergue paso por una ermita que esta en el centro de Melide.

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Ya en el albergue me quedo tranquilamente en el patio fumándome un purito; recapitulo lo vivido hasta aquí y ahora me empiezo a plantear el que esto se acaba. Si no hay ningún problema mañana llego a Santiago, hasta este momento no lo había pensado (o no lo había querido pensar por si había algún problema).

También llego a la conclusión de que hoy ha sido una de las etapas en las que mas he sufrido, pero no lo achaco a la dureza de la misma sino a la falta de fuerzas. Yo creo que me han pasado factura los kilometros acumulados y el calor que he ido pasando todos estos dias. Lo he pasado peor que en la tercera etapa, cuando con muchisimo viento de cara me dio la pajara camino de Santo Domingo de la Calzada. En muchos momentos de esta etapa he sentido la impotencia de no poder mas, de ir vacio, sin fuerzas... pero finalmente he llegado a buen puerto, que es lo importante. Espero recuperarme bien para mañana disfrutar de mi última etapa de este Camino.

La habitación se ha llenado de peregrinos pero yo duermo estupendamente.

8ª Etapa Villafranca del Bierzo-Barbadelo 01/09/14 (77, 16 km)

Escrito por DoneJakue 22-02-2016 en 8ª Etapa. Comentarios (0)


Desayuno tranquilamente y me quedo el ultimo en el albergue, hoy toca otra etapa reina y no tengo mucha prisa; espero que no me pase factura la paliza de ayer. La verdad es que fue un dia largo y complicado, además de el calor que lo endurecio mucho.

Mientras desayuno tranquilamente la encargada del albergue me cuenta que cierran porque vuelven a abrir sobre las 11:30 porque sobre esas horas empiezan a llegar los peregrinos.

Para variar salgo de los ultimos, sobre las 08:30, hace fresquito y voy suave-suave. El camino discurre al borde de la N-VI y va atravesando los diferentes pueblos por los que se pasa, a ratos la pierdo pero vuelvo a recuperarla. Entrando en Pereje me encuentro con dos bicigrinos, uno de ellos tiene problemas y paro a ayudarles. 

Se le ha salido la cadena y le ha roto varios radios. Se los intentamos quitar con las herramientas que tenemos pero lo suyo seria cortarlos con un alicate para que no le pinchen la rueda. Nos pide opinión sobre si podrá seguir y le animo a hacerlo, no va muy cargado, es todo buena pista y no ha roto muchos radios; evitando los baches podría llegar a un taller sin problemas, le comento.

Me dan las gracias y sigo, atravieso Trabadelo, he ido adelantando grupos de peregrinos pero me encuentro un monton de ellos descansando en una terraza. Voy rodeado de un verde paisaje y eso que estamos en septiembre, el camino tiende hacia arriba desde que salí de Villafranca; se agradece el frescor de la mañana.


Paso por Valcarce con cuidadin ya que hay un par de cruces un poco “liosillos” por el trafico, hay una estación de servicio bastante grande y tiene mucho movimiento, me sigo encontrando con grupos de peregrinos.


En Ambasmestas paro ha hechar  un par de fotos a la orilla del rio.

 

 

 La verdad es que esta precioso, otra muestra:

 

Continuo pedaleando y entrando en Vega de Valcarce donde paro en una panadería-obrador que tiene una terracita muy chula en la que me vuelvo a encontrar varios peregrinos, son todo guiris. Compro pan pál bocata y un cruasán, mientras le estoy diciendo que me selle entra un pelotón de italianos pidiendo panninnis, termino sellándome yo, el chico de la panadería anda desbordado. Me como medio cruasán y otra vez a darle al pedal.

Atravieso Ruitelán y aproximadamente a los 19 km me separo definitivamente de la N-VI. Tomo el cruce que indica La Faba y es a partir de aquí donde empieza “el lio”. Otra vez el paisaje embriagador.

 


Al llegar a Las Herrerias relleno los botellines en una buena fuente.

 

 

Repongo fuerzas con el resto de cruasán y un platano, esto ya se pone serio, delante tengo la subida a O´Cebreiro y hay que ir preparado. No me puedo resistir a hacer unas mas fotos en esta bonita aldea, me rodea un paisaje bellísimo.

 

 

Una mas:

  

A unos 2,5 km de Las Herrerias me encuentro un cruce en el que a los peregrinos les manda por el camino que va por la izquierda atravesando el monte. Para las bicis manda seguir la carretera.

A pesar de tener la intención de seguir todo el camino original en este punto tiro por la carretera; ya tenia decidido el hacerlo en base a diarios que había leído de otros bicigrinos. Mas adelante me  confirmaran que la opción es buena ya que en el camino de a pie es prácticamente de porteo de bicicleta. Quizás en otra ocasión…

Me quedan unos 6,5 km de subida hasta coronar O´Cebreiro, llevo unos 22,3 km en suave subida (a ratos algún repecho) y empieza a apretar el sol. Me voy preparando mentalmente, meo, bebo agua, me lo pienso, me digo: ponte un ritmo… y arranco !!!

Al poco adelanto a unos peregrinos que suben por la carretera, cazo a una pareja de bicigrinos y nos damos animos. Me empiezan a pasar algunos de los italianos que me encontré en la panadería. Sigo a mi ritmo intentando regular. Me encuentro con el cruce que lleva a La Faba, yo tomo el curvon hacia la derecha, casi me quedo clavado. Llevo como un kilometro y parece que lo llevo bien, a ratos voy entre sombras.

Cazo a otro bicigrino con unas llamativas alforjas amarillas:

-Animo que lo tenemos !!!

Curvon a la izquierda, otra vez que me quedo “pegado” a la carretera, a lo lejos veo a su compañero. Voy leyendo los mensajes de animo que hay pintados en la carretera y me da la risa floja.

La subida es durisima, adelanto al otro bicigrino: Vaaamoooos !!!!!

El paisaje es acojonante, rodeado de montes y a medida que voy tomando altura se hace mas espectacular, de hecho alguna de las pintadas hacer referencia a ello, pero no tengo fuerzas para fotos.

Me siguen pasando los italianos con cuentagotas. Era un grupo muy grande y unicamente van con la bici de carretera y el botellín; me huele que no eran bicigrinos o que llevaban coche de apoyo (que no vi). Porque no vi ni una pequeña mochila a ninguno de ellos.

Mas adelante veo a tres o cuatro bicigrinos parados en la cuneta, como voy a pedo burra no necesito ni parar para hablar con ellos, como parece que no me entienden lo que les digo paso al ingles (mi perfecto ingles):

-Problem? problem?

-No, relaxing…, only relaxing.


Yo también pararía a relajarme pero me he propuesto subirlo del tirón asi que sigo a ritmo; probablemente si paro no sea capaz de continuar subiendo luego (pienso para mi).

Oigo resoplidos a mi espalda, son mas italianos que me van cazando. En una de estas uno casi me tira al pasarme por lo que me cago en sus muelas hasta en arameo. O no me oye (yo ya no estoy para gritar mucho) o el también esta para poquito. Mejor así.

Llevare unos 2,5 km o 3km de subida y llega el momento critico-sicológico (por ponerle un nombre) de la ascensión:

Al salir de una curva hay una larga recta en pendiente y hacia la mitad veo un bicigrino que va empujando la bici, no esta tan lejos pero no consigo pillarle. A pesar de mi pedaleo constante parece que apenas le recorto distancia. Me voy poniendo nervioso, intento no "verle", voy haciendo un esfuerzo mental para no cebarme con el:

 -Sigue a tu ritmo; me voy diciendo…


Le voy recortando muy poco a poco, se me hace eterno, siento impotencia. Me cambio de lado en la carretera para no verle delante, le ignoro (o por lo menos eso pretendo).

Al fin me pongo a su par, ahora es cuando toca apretar un poquito mas y dejarle, parece que le voy pasando… sigo con la tactica de no mirarle pero le veo con el rabillo del ojo.

A pesar del cambio de ritmo no consigo dejarle atrás, voy justísimo. Ya no me queda mas cambio que meter, lo que se viene a decir: "voy con todo", y ni gota de fuerzas para acelerar mas el ritmo.

En este momento es cuando me entran ganas de bajarme de la bici, estoy adelantando a un tio que va empujando la suya y no consigo dejarle de rueda !!!

Es el punto de inflexión de la ascensión, bebo que hace mucho calor, intento regular y decido no mirar atrás ni aunque me pagen, suave-suave y a mi ritmo.

Tengo que tranquilizarme y regular, en total me queda media subida y no es cuestión de explotar, además “solo” me queda poco mas de un kilometro para llegar a La Laguna que seria una especie de primera etapa dentro del subidón de hoy. El pensar esto parece que me anima y me reago, igual es que en esta parte la pendiente no es tan pronunciada...

Desde donde estoy veo que alguno de los italianos que me han adelantado están pasando por un curvon a la izquierda que hay a unos 400 metros de La Laguna.

Esto ya esta chupado (me digo), en la ultima rampa que hay despues del curvon, a la entrada del pueblo hay unos niños jugando con las bicis (futuros escaladores pienso). Les pregunto que cuanto me falta y me dicen que practicamente "estoy en Laguna y para 2 km y pico mas adelante esta El Cebreiro" (dijo un niño literalmente).

Curvon a la derecha y entro en el pueblo, esto si que me da alas (como el redbull). Hay alguna terracita con peregrinos descansando pero yo no paro, he dicho que del tirón e intentare que sea del tirón.

Al pasar un grupo de madur@s peregrinos que parecen franceses me animan como si estuvieran en el tour, la verdad es que da animos.

Aprovecho el descanso que da la pendiente para beber y comerme medio platano mientras pedaleo. Me noto mejor, mas animado. El paisaje sigue siendo im-prezionante.

 

 

Lo que me resta de ascenso voy haciendo la goma con unos colombianos que solo llevan una cubierta de repuesto y llevan la go-pro; estilo alpino que yo le llamo. Nos vamos dando pasadas y nos miramos, yo creo que les resulta curioso que les haga la goma un tio con una bici como la mia con las alforjas cargadas, hasta que  finalmente me dejan atras (claro).

Por fin corono, increíble sensación. Arriba anda el aire, una familia me hace unas fotos y yo contemplo el paisaje desde aquí arriba, que lo mio me ha costado llegar. 

Sigo un poco hasta que mas adelante encuentro la carretera con una cruz al borde, cerca hay un mirador desde donde contemplar otra magnifica vista.

 

 

Vuelvo a la cruz donde paro a descansar ya que no esta tan expuesto al viento, y vuelvo a comer y beber. Allí me encuentro con algunos de los italianos que también estaban recuperando fuerzas, parece que no me han sacado tanta ventaja.

 

  

Continuo y entro en el bonito pueblo de O Cebreiro, es precioso, todo de piedra, con una bonita iglesia.

 

La verdad es que se ve muy bien conservado, tiene varias pallozas y esta abarrotado de peregrinos y de turistas.

 

Aprovecho a tomarme algo y a llamar a mi primo para ver en que fechas anda por Vigo para que me lleve la bicicleta de regreso a casa. Me paro a pensar en lo que acabo de hacer y saco la consclusión de que inconscientemente ya estoy preparando la vuelta, se ve que el haber coronado la segunda de las “reinas” ya me hace suponer que llegare a Santiago si o si, aunque eso esta por ver…

Sigo mi marcha, previamente habia buscado el camino pero finalmente continuo por la carretera, que es por donde indican las flechas, y por donde me ha dicho el camarero que tengo que tirar. Como a mi se me hacia raro, al ir a pagar me habia asegurado de que tomaba el rumbo correcto preguntandole. Según me dijo en ese punto la gente se solia liar, la mayoria interpretabamos (me incluyo) que habia que continuar por el camino que aparentemente parecia el mas evidente. 

Despues de disfrutar de una breve bajadita y aunque parecia que ya había terminado de subir, los siguientes 9 km son de sube-bajas y buenos repechos hasta llegar a coronar el “Alto del Poio” en Padornelo.

 

Se va acercando la hora de hacer el descanso de la comida y el calor se nota pero voy con mucho animo después de haber coronado el emblemático “O Cebreiro”. En Fonfria paro a hacerme unas fotos en una bonita payoza que hay al borde del camino, bueno de la carretera.


Los siguientes 15-16 km son cuesta abajo por una carretera comarcal poco transitada que me permite recrearme los ojos.
 

 

A partir de Fillobal se abandona la carretera y voy por pistas. Disfruto del descenso todo lo que no disfrute el dia de “La cruz de Ferro”, el paisaje es alucinante y la velocidad que cojo en la bajada también.

Atravieso lugares en los que hay bonitas estampas.

 

 

En Triacastela paro a comerme el bocata. La parada la hago a la sombra de una higera, cerca de una fuente y de la iglesia. Me parece muy curiosa, esta rodeada por una tapia de piedra y hay que entrar por una verja de hierro; ademas esta situada en medio del cementerio. Despues de comer visito la iglesia y me sello yo solito, lo tienen en la entrada a disposición del que lo necesite.

 

 

El pueblo tiene varios restaurantes y esta lleno de peregrinos, se ve que vive del camino o al menos le da un gran empujon económico (es la impresión que yo me llevo); aprovecho a sacar dinero en el cajero que ya voy justito de cash.

Al salir hay que tomar la decisión de si se va por Samos o por San Xil, yo ya la tenia tomada: esta vez voy por San Xil, ando justo de tiempo y por lo que he leido el camino de Samos es algo mas largo.

Sorpresa !!! al salir de Triacastela me encuentro con unos 5 km de subida, me matan después de comer. Voy entre bosques y el calor se hace mas llevadero entre las sombras, paso por unos sitios curiosisimos y aunque parezca mentira el Camino va por ahí.

Atravesando una aldeílla sale un perro de un “albergue” y consigue que me caiga de la bici, me monto para intentar seguir y me vuelve a tirar; hasta que el dueño (que debía de ser bobo) se digna en llamarle. Le pongo a parir, evidentemente

En otro caserio que atravieso veo unos mastines que me acojonan, pero por suerte estos no me hacen ni caso y lo único que tengo que apartar del camino son las gallinas que andan paseando por el medio del camino. 

 

 Mas adelante la soledad es sobrecogedora; atravieso por las famosas “corredoiras” y a ratos tengo dudas de ir por el sitio correcto...

 

  

... y otros ratos estoy practicamente seguro de que me he perdido y nunca voy a salir de este bosque...

 

 ... pero finalmente el camino sale a una carretera comarcal, por lo que supongo que existe la civilización. Una vez mas es inevitable el detenerse a contemplar las magnificas vistas hay desde aquí.

 

 

De nuevo el Camino vuelve a meterse por bosques impresionantes, y complicados pasos y "corredoiras" por los que hay que ir muy atento para no caerse o chocar contra algún arbol, tronco o rama que aparecen en mitad del camino.

 

Según atravieso las "correidoras" me encuentro con dos peregrinos que me ofrecen ayuda para sortear una de las “trampas” del camino (que rechazare amablemente). Soluciono la situación descabalgandome de mi montura y pasando con mucho cuidado haciendo empujing, bueno fue mas sujeting  que otra cosa para que no se callese la bici por un pequeño terraplen. Lo que si les agradezco es el que me hagan una foto.

 

 

Desde Furela a Sarriá ire descendiendo en continuos sube-bajas (que contradicción). Hasta que no me descargue la ruta y vi realmente el perfil no me terminaba de creer que realmente fuera perdiendo altura. A estas alturas el cansancio ya hace bastante mella, tampoco me encuentro con muchos peregrinos por estos parajes, alguno suelto solamente.

 

 

Llego a Sarriá y me como unos rampones de aupa, aquí se palpa un gran ambiente de peregrinos, hay albergues, hostales, tiendas y demás negocios a la sombra del Camino. Paro a sellar en el albergue municipal, el alberguero es muy amable y me ofrece cama:

-Aun me quedan camas libres si quieres quedarte.

-No gracias, sigo camino...

No tengo intención de quedarme aquí, Sarriá viene marcado como fin de etapa en todas las guias y yo estoy buscando algo mas de tranquilidad; mi destino esta ya “solo” a unos 5 km.

Aprovecho a comprar platanos, frutos secos y alguna cosilla mas para el dia siguiente, el pueblo donde tengo pensado dormir me parece que no tiene nada. La compra la hago en La Rua Mayor que esta llena de todo tipo de negocios enfocados al peregrino. También hay mucho peregrinos de relax en las terrazas.

Saliendo de Sarriá aprovecho para visitar el Albergue-Monasterio de la Magdalena.

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Los últimos kilómetros los hago por un bosque muy tupido que va en constante subida. Ya voy muy cansado, hace calor y noto mucha humedad en el monte cerrado que estoy atravesando. Hay algunos rincones preciosos.

 

 También hay buenas rampas y en alguna de ellas incluso tengo que empujar la bici (las fuerzas están muy justitas); también me encuentro con alguna capillita improvisada y alguna... ¿acampadilla?. Sigo atravesando lugares magicos.

  

Llego a Vilei, solo me queda un kilometro y este se me hace eterno; ahora ya voy por carretera, subiendo (para variar), y paso un par de albergues o tres (pienso que son el mio), pero el mio no termina de aparecer…

Por fin aparece y la verdad es que merece la pena este ultimo esfuerzo. Estoy en una aldea, el sitio es precioso y sobre todo tranquilo.

 

 

Me ducho tranquilamente y al volver a la habitación me encuentro con los otros bicigrinos que también estaban alojados. Nos saludamos y me voy a dar un paseito para ver la zona.

Después del peo por los alrededores y las llamadas de rigor paso a cenar y me siento con los compañeros de habitación que resultan ser de Malaga. Son un padre e hijo y otro que yo diría que es el tio-hermano de ellos, me cuentan que han ido hasta Astorga en autobús y pista desde allí. Paso un rato agradable. Tomo un txupito para digerir la suculenta cena y pá cama que mañana será otro dia.

Ya en la cama pienso que quizas esta haya sido una de las etapas mas bonitas del Camino.