8ª Etapa Villafranca del Bierzo-Barbadelo 01/09/14 (77, 16 km)

Escrito por DoneJakue 22-02-2016 en 8ª Etapa. Comentarios (0)


Desayuno tranquilamente y me quedo el ultimo en el albergue, hoy toca otra etapa reina y no tengo mucha prisa; espero que no me pase factura la paliza de ayer. La verdad es que fue un dia largo y complicado, además de el calor que lo endurecio mucho.

Mientras desayuno tranquilamente la encargada del albergue me cuenta que cierran porque vuelven a abrir sobre las 11:30 porque sobre esas horas empiezan a llegar los peregrinos.

Para variar salgo de los ultimos, sobre las 08:30, hace fresquito y voy suave-suave. El camino discurre al borde de la N-VI y va atravesando los diferentes pueblos por los que se pasa, a ratos la pierdo pero vuelvo a recuperarla. Entrando en Pereje me encuentro con dos bicigrinos, uno de ellos tiene problemas y paro a ayudarles. 

Se le ha salido la cadena y le ha roto varios radios. Se los intentamos quitar con las herramientas que tenemos pero lo suyo seria cortarlos con un alicate para que no le pinchen la rueda. Nos pide opinión sobre si podrá seguir y le animo a hacerlo, no va muy cargado, es todo buena pista y no ha roto muchos radios; evitando los baches podría llegar a un taller sin problemas, le comento.

Me dan las gracias y sigo, atravieso Trabadelo, he ido adelantando grupos de peregrinos pero me encuentro un monton de ellos descansando en una terraza. Voy rodeado de un verde paisaje y eso que estamos en septiembre, el camino tiende hacia arriba desde que salí de Villafranca; se agradece el frescor de la mañana.


Paso por Valcarce con cuidadin ya que hay un par de cruces un poco “liosillos” por el trafico, hay una estación de servicio bastante grande y tiene mucho movimiento, me sigo encontrando con grupos de peregrinos.


En Ambasmestas paro ha hechar  un par de fotos a la orilla del rio.

 

 

 La verdad es que esta precioso, otra muestra:

 

Continuo pedaleando y entrando en Vega de Valcarce donde paro en una panadería-obrador que tiene una terracita muy chula en la que me vuelvo a encontrar varios peregrinos, son todo guiris. Compro pan pál bocata y un cruasán, mientras le estoy diciendo que me selle entra un pelotón de italianos pidiendo panninnis, termino sellándome yo, el chico de la panadería anda desbordado. Me como medio cruasán y otra vez a darle al pedal.

Atravieso Ruitelán y aproximadamente a los 19 km me separo definitivamente de la N-VI. Tomo el cruce que indica La Faba y es a partir de aquí donde empieza “el lio”. Otra vez el paisaje embriagador.

 


Al llegar a Las Herrerias relleno los botellines en una buena fuente.

 

 

Repongo fuerzas con el resto de cruasán y un platano, esto ya se pone serio, delante tengo la subida a O´Cebreiro y hay que ir preparado. No me puedo resistir a hacer unas mas fotos en esta bonita aldea, me rodea un paisaje bellísimo.

 

 

Una mas:

  

A unos 2,5 km de Las Herrerias me encuentro un cruce en el que a los peregrinos les manda por el camino que va por la izquierda atravesando el monte. Para las bicis manda seguir la carretera.

A pesar de tener la intención de seguir todo el camino original en este punto tiro por la carretera; ya tenia decidido el hacerlo en base a diarios que había leído de otros bicigrinos. Mas adelante me  confirmaran que la opción es buena ya que en el camino de a pie es prácticamente de porteo de bicicleta. Quizás en otra ocasión…

Me quedan unos 6,5 km de subida hasta coronar O´Cebreiro, llevo unos 22,3 km en suave subida (a ratos algún repecho) y empieza a apretar el sol. Me voy preparando mentalmente, meo, bebo agua, me lo pienso, me digo: ponte un ritmo… y arranco !!!

Al poco adelanto a unos peregrinos que suben por la carretera, cazo a una pareja de bicigrinos y nos damos animos. Me empiezan a pasar algunos de los italianos que me encontré en la panadería. Sigo a mi ritmo intentando regular. Me encuentro con el cruce que lleva a La Faba, yo tomo el curvon hacia la derecha, casi me quedo clavado. Llevo como un kilometro y parece que lo llevo bien, a ratos voy entre sombras.

Cazo a otro bicigrino con unas llamativas alforjas amarillas:

-Animo que lo tenemos !!!

Curvon a la izquierda, otra vez que me quedo “pegado” a la carretera, a lo lejos veo a su compañero. Voy leyendo los mensajes de animo que hay pintados en la carretera y me da la risa floja.

La subida es durisima, adelanto al otro bicigrino: Vaaamoooos !!!!!

El paisaje es acojonante, rodeado de montes y a medida que voy tomando altura se hace mas espectacular, de hecho alguna de las pintadas hacer referencia a ello, pero no tengo fuerzas para fotos.

Me siguen pasando los italianos con cuentagotas. Era un grupo muy grande y unicamente van con la bici de carretera y el botellín; me huele que no eran bicigrinos o que llevaban coche de apoyo (que no vi). Porque no vi ni una pequeña mochila a ninguno de ellos.

Mas adelante veo a tres o cuatro bicigrinos parados en la cuneta, como voy a pedo burra no necesito ni parar para hablar con ellos, como parece que no me entienden lo que les digo paso al ingles (mi perfecto ingles):

-Problem? problem?

-No, relaxing…, only relaxing.


Yo también pararía a relajarme pero me he propuesto subirlo del tirón asi que sigo a ritmo; probablemente si paro no sea capaz de continuar subiendo luego (pienso para mi).

Oigo resoplidos a mi espalda, son mas italianos que me van cazando. En una de estas uno casi me tira al pasarme por lo que me cago en sus muelas hasta en arameo. O no me oye (yo ya no estoy para gritar mucho) o el también esta para poquito. Mejor así.

Llevare unos 2,5 km o 3km de subida y llega el momento critico-sicológico (por ponerle un nombre) de la ascensión:

Al salir de una curva hay una larga recta en pendiente y hacia la mitad veo un bicigrino que va empujando la bici, no esta tan lejos pero no consigo pillarle. A pesar de mi pedaleo constante parece que apenas le recorto distancia. Me voy poniendo nervioso, intento no "verle", voy haciendo un esfuerzo mental para no cebarme con el:

 -Sigue a tu ritmo; me voy diciendo…


Le voy recortando muy poco a poco, se me hace eterno, siento impotencia. Me cambio de lado en la carretera para no verle delante, le ignoro (o por lo menos eso pretendo).

Al fin me pongo a su par, ahora es cuando toca apretar un poquito mas y dejarle, parece que le voy pasando… sigo con la tactica de no mirarle pero le veo con el rabillo del ojo.

A pesar del cambio de ritmo no consigo dejarle atrás, voy justísimo. Ya no me queda mas cambio que meter, lo que se viene a decir: "voy con todo", y ni gota de fuerzas para acelerar mas el ritmo.

En este momento es cuando me entran ganas de bajarme de la bici, estoy adelantando a un tio que va empujando la suya y no consigo dejarle de rueda !!!

Es el punto de inflexión de la ascensión, bebo que hace mucho calor, intento regular y decido no mirar atrás ni aunque me pagen, suave-suave y a mi ritmo.

Tengo que tranquilizarme y regular, en total me queda media subida y no es cuestión de explotar, además “solo” me queda poco mas de un kilometro para llegar a La Laguna que seria una especie de primera etapa dentro del subidón de hoy. El pensar esto parece que me anima y me reago, igual es que en esta parte la pendiente no es tan pronunciada...

Desde donde estoy veo que alguno de los italianos que me han adelantado están pasando por un curvon a la izquierda que hay a unos 400 metros de La Laguna.

Esto ya esta chupado (me digo), en la ultima rampa que hay despues del curvon, a la entrada del pueblo hay unos niños jugando con las bicis (futuros escaladores pienso). Les pregunto que cuanto me falta y me dicen que practicamente "estoy en Laguna y para 2 km y pico mas adelante esta El Cebreiro" (dijo un niño literalmente).

Curvon a la derecha y entro en el pueblo, esto si que me da alas (como el redbull). Hay alguna terracita con peregrinos descansando pero yo no paro, he dicho que del tirón e intentare que sea del tirón.

Al pasar un grupo de madur@s peregrinos que parecen franceses me animan como si estuvieran en el tour, la verdad es que da animos.

Aprovecho el descanso que da la pendiente para beber y comerme medio platano mientras pedaleo. Me noto mejor, mas animado. El paisaje sigue siendo im-prezionante.

 

 

Lo que me resta de ascenso voy haciendo la goma con unos colombianos que solo llevan una cubierta de repuesto y llevan la go-pro; estilo alpino que yo le llamo. Nos vamos dando pasadas y nos miramos, yo creo que les resulta curioso que les haga la goma un tio con una bici como la mia con las alforjas cargadas, hasta que  finalmente me dejan atras (claro).

Por fin corono, increíble sensación. Arriba anda el aire, una familia me hace unas fotos y yo contemplo el paisaje desde aquí arriba, que lo mio me ha costado llegar. 

Sigo un poco hasta que mas adelante encuentro la carretera con una cruz al borde, cerca hay un mirador desde donde contemplar otra magnifica vista.

 

 

Vuelvo a la cruz donde paro a descansar ya que no esta tan expuesto al viento, y vuelvo a comer y beber. Allí me encuentro con algunos de los italianos que también estaban recuperando fuerzas, parece que no me han sacado tanta ventaja.

 

  

Continuo y entro en el bonito pueblo de O Cebreiro, es precioso, todo de piedra, con una bonita iglesia.

 

La verdad es que se ve muy bien conservado, tiene varias pallozas y esta abarrotado de peregrinos y de turistas.

 

Aprovecho a tomarme algo y a llamar a mi primo para ver en que fechas anda por Vigo para que me lleve la bicicleta de regreso a casa. Me paro a pensar en lo que acabo de hacer y saco la consclusión de que inconscientemente ya estoy preparando la vuelta, se ve que el haber coronado la segunda de las “reinas” ya me hace suponer que llegare a Santiago si o si, aunque eso esta por ver…

Sigo mi marcha, previamente habia buscado el camino pero finalmente continuo por la carretera, que es por donde indican las flechas, y por donde me ha dicho el camarero que tengo que tirar. Como a mi se me hacia raro, al ir a pagar me habia asegurado de que tomaba el rumbo correcto preguntandole. Según me dijo en ese punto la gente se solia liar, la mayoria interpretabamos (me incluyo) que habia que continuar por el camino que aparentemente parecia el mas evidente. 

Despues de disfrutar de una breve bajadita y aunque parecia que ya había terminado de subir, los siguientes 9 km son de sube-bajas y buenos repechos hasta llegar a coronar el “Alto del Poio” en Padornelo.

 

Se va acercando la hora de hacer el descanso de la comida y el calor se nota pero voy con mucho animo después de haber coronado el emblemático “O Cebreiro”. En Fonfria paro a hacerme unas fotos en una bonita payoza que hay al borde del camino, bueno de la carretera.


Los siguientes 15-16 km son cuesta abajo por una carretera comarcal poco transitada que me permite recrearme los ojos.
 

 

A partir de Fillobal se abandona la carretera y voy por pistas. Disfruto del descenso todo lo que no disfrute el dia de “La cruz de Ferro”, el paisaje es alucinante y la velocidad que cojo en la bajada también.

Atravieso lugares en los que hay bonitas estampas.

 

 

En Triacastela paro a comerme el bocata. La parada la hago a la sombra de una higera, cerca de una fuente y de la iglesia. Me parece muy curiosa, esta rodeada por una tapia de piedra y hay que entrar por una verja de hierro; ademas esta situada en medio del cementerio. Despues de comer visito la iglesia y me sello yo solito, lo tienen en la entrada a disposición del que lo necesite.

 

 

El pueblo tiene varios restaurantes y esta lleno de peregrinos, se ve que vive del camino o al menos le da un gran empujon económico (es la impresión que yo me llevo); aprovecho a sacar dinero en el cajero que ya voy justito de cash.

Al salir hay que tomar la decisión de si se va por Samos o por San Xil, yo ya la tenia tomada: esta vez voy por San Xil, ando justo de tiempo y por lo que he leido el camino de Samos es algo mas largo.

Sorpresa !!! al salir de Triacastela me encuentro con unos 5 km de subida, me matan después de comer. Voy entre bosques y el calor se hace mas llevadero entre las sombras, paso por unos sitios curiosisimos y aunque parezca mentira el Camino va por ahí.

Atravesando una aldeílla sale un perro de un “albergue” y consigue que me caiga de la bici, me monto para intentar seguir y me vuelve a tirar; hasta que el dueño (que debía de ser bobo) se digna en llamarle. Le pongo a parir, evidentemente

En otro caserio que atravieso veo unos mastines que me acojonan, pero por suerte estos no me hacen ni caso y lo único que tengo que apartar del camino son las gallinas que andan paseando por el medio del camino. 

 

 Mas adelante la soledad es sobrecogedora; atravieso por las famosas “corredoiras” y a ratos tengo dudas de ir por el sitio correcto...

 

  

... y otros ratos estoy practicamente seguro de que me he perdido y nunca voy a salir de este bosque...

 

 ... pero finalmente el camino sale a una carretera comarcal, por lo que supongo que existe la civilización. Una vez mas es inevitable el detenerse a contemplar las magnificas vistas hay desde aquí.

 

 

De nuevo el Camino vuelve a meterse por bosques impresionantes, y complicados pasos y "corredoiras" por los que hay que ir muy atento para no caerse o chocar contra algún arbol, tronco o rama que aparecen en mitad del camino.

 

Según atravieso las "correidoras" me encuentro con dos peregrinos que me ofrecen ayuda para sortear una de las “trampas” del camino (que rechazare amablemente). Soluciono la situación descabalgandome de mi montura y pasando con mucho cuidado haciendo empujing, bueno fue mas sujeting  que otra cosa para que no se callese la bici por un pequeño terraplen. Lo que si les agradezco es el que me hagan una foto.

 

 

Desde Furela a Sarriá ire descendiendo en continuos sube-bajas (que contradicción). Hasta que no me descargue la ruta y vi realmente el perfil no me terminaba de creer que realmente fuera perdiendo altura. A estas alturas el cansancio ya hace bastante mella, tampoco me encuentro con muchos peregrinos por estos parajes, alguno suelto solamente.

 

 

Llego a Sarriá y me como unos rampones de aupa, aquí se palpa un gran ambiente de peregrinos, hay albergues, hostales, tiendas y demás negocios a la sombra del Camino. Paro a sellar en el albergue municipal, el alberguero es muy amable y me ofrece cama:

-Aun me quedan camas libres si quieres quedarte.

-No gracias, sigo camino...

No tengo intención de quedarme aquí, Sarriá viene marcado como fin de etapa en todas las guias y yo estoy buscando algo mas de tranquilidad; mi destino esta ya “solo” a unos 5 km.

Aprovecho a comprar platanos, frutos secos y alguna cosilla mas para el dia siguiente, el pueblo donde tengo pensado dormir me parece que no tiene nada. La compra la hago en La Rua Mayor que esta llena de todo tipo de negocios enfocados al peregrino. También hay mucho peregrinos de relax en las terrazas.

Saliendo de Sarriá aprovecho para visitar el Albergue-Monasterio de la Magdalena.

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Los últimos kilómetros los hago por un bosque muy tupido que va en constante subida. Ya voy muy cansado, hace calor y noto mucha humedad en el monte cerrado que estoy atravesando. Hay algunos rincones preciosos.

 

 También hay buenas rampas y en alguna de ellas incluso tengo que empujar la bici (las fuerzas están muy justitas); también me encuentro con alguna capillita improvisada y alguna... ¿acampadilla?. Sigo atravesando lugares magicos.

  

Llego a Vilei, solo me queda un kilometro y este se me hace eterno; ahora ya voy por carretera, subiendo (para variar), y paso un par de albergues o tres (pienso que son el mio), pero el mio no termina de aparecer…

Por fin aparece y la verdad es que merece la pena este ultimo esfuerzo. Estoy en una aldea, el sitio es precioso y sobre todo tranquilo.

 

 

Me ducho tranquilamente y al volver a la habitación me encuentro con los otros bicigrinos que también estaban alojados. Nos saludamos y me voy a dar un paseito para ver la zona.

Después del peo por los alrededores y las llamadas de rigor paso a cenar y me siento con los compañeros de habitación que resultan ser de Malaga. Son un padre e hijo y otro que yo diría que es el tio-hermano de ellos, me cuentan que han ido hasta Astorga en autobús y pista desde allí. Paso un rato agradable. Tomo un txupito para digerir la suculenta cena y pá cama que mañana será otro dia.

Ya en la cama pienso que quizas esta haya sido una de las etapas mas bonitas del Camino.