Mi Camino de Santiago en BTT

9ª Etapa Barbadelo-Melide 02/09/14 (58, 47 km)

 

Me levanto pronto, con la intención de desayunar  y arrancar aprovechando la fresca. El alberguero no aparece para poner el desayuno a la hora indicada y aprovecho para mirar los mapas y anotar alguna cosilla en mi diario de viaje.

El dia esta cubierto y con niebla y aunque no los veo ya se hoyen las voces de los peregrinos que han iniciado el camino y pasan por delante del albergue.

 

En vista de que se esta haciendo tarde decido desayunar algo de fruta que había comprado el dia anterior en Sarria porque al ir a  “atacar” las maquinas de vending horror: no tengo apenas monedas sueltas !!! Lo justo para sacar un café y contento…

Al ver que pasaba el tiempo y el alberguero no aparece me empiezo a impacientar, se esta haciendo tarde y estoy perdiendo un tiempo precioso, ya estoy desayunado, con todo recogido y listo para cargar la bici; pero ahí esta el problema: las bicis están en un cerrado custodiadas por dos enormes perros y hasta que no venga el alberguero no es posible tocarlas…

Los Malagueños también andan merodeando por el albergue, los pocos peregrinos que había hace rato que han marchado ya…

Por fin aparece el alberguero y se disculpa:

-Lo siento, me he dormido.

-Pues han parado todos los que ayer les dijiste que habrias al desayuno.

-...

Son las 09:40 y debería de llevar como minimo ya 1 hora y pico pedaleando con la fresca, pero ya he aprendido que en el Camino no vale la pena hacer muchos planes porque nunca se sabe. Cargo la bici, me despido de los Malagueños y arranco a mi aire.

 

 

Desde el principio voy pasando a enormes grupos de peregrinos, que gran compra la del timbre (vuelvo a pensar). No consigo coger el ritmo, es tarde pero hace frio (o yo lo noto al menos); y el “reguero” de peregrinos es impresionante.

Voy todo el rato por toboganes, sigo adelantando peregrinos. En algunos puntos el gentio es tal que tengo que echar pie a tierra en varias ocasiones; sobre todo en zonas complicadas con pendiete. Voy notando que las piernas no van bien, sigo sin encontrar el ritmo.

Paro en Mouras, una aldea donde veo un garito muy curioso, a comprar algo de comer a ver si así me repongo. Hoy apenas he andado unos 12 km por unos parajes increíbles y ya voy sufriendo, ademas llevo un kilometro perdiendo altura pero con continuos toboganes y yo no me termino de encontrar, tengo malas sensaciones.

En el garito que a mi se me antoja subrrealista  en esta pequeña aldea, me como un par de empanadillas (riquísimas y calentitas)  y compro una tarta casera para luego. Mientras estoy de charleta con el dueño, que va acorde al garito. Al rato llega una orda de peregrinos y opto por sellar y marchar, menudo gallinero se ha montado... 

Desde aquí es todo bajada, con algún repecho, hasta Portomarin. Siento frio y me abrigo, insisto: no termino de encontrarme bien.

Cruzo el Miño por el puente desde donde contemplo unas impresionantes vistas, hacia un lado...

 

... y hacia el otro...

 

 

Al llegar a la rotonda de la entrada del pueblo giro a la derecha siguiendo las flechas amarillas que indican el Camino, pero enseguida me doy cuenta de que no es el dia de visitar Portomarin y su iglesia: hay un repecho impresionante hasta la misma, voy fundidisimo y solo llevo 17 km !!! Otra vez sera, me digo, siempre hay que tener una disculpa para volver a hacer el Camino.


Bordeo el pueblo y rápidamente enlazo con el camino que baja desde una de las calles, las flechas se adentran en un bonito bosque. Me encuentro con una pendiente fuertísima que con mucho esfuerzo consigo subir sin bajarme de la bici. A mitad me adelantan los Malageños, se les ve que van frescos. Nos pasaremos el dia haciéndonos “la goma”, ya que nos iremos adelantando varias veces.

Durante los próximos 14 km voy subiendo  mientras el camino me lleva a ratos por un caminito pegado a la carretera y otros por bonitos bosques hasta Ventas de Narón, pasado Ó Hospital, que es el punto mas alto del dia de hoy. Paro en Ventas a tomarme una pica con unas aceitunas e intentar descansar y recuperarme un poco. Sentado en la terraza veo como pasan los malagueños, en algún momento ellos también han parado a descansar y yo les he debido de adelantar.

Al lado del bar hay una pequeña capillita y una fuente donde repongo los botellines y continuo, tengo previsto parar en Palas do Rey a comer, son unos 11 km en los que se va perdiendo altura pero como va siendo habitual en Galicia con constantes toboganes que se me hacen matadores. Ahora el camino discurre al borde de la carretera (diría que comarcal) con apenas trafico y que va atravesando pequeñas aldeas: Ligonde, Portos, Os Valdos…

 

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Pequeñas aldeas con lo que a mi me parecen grandes rincones. A estas horas el sol calienta de lo lindo, estoy deseando llegar y hacer un descanso, he sufrido bastante con mis temidos toboganes.


Llegando a Palas me encuentro con lo que parece ser un albergue municipal, está en una especie de recinto deportivo. Paro a sellar y veo que ya hay bastantes peregrinos hospedados y otros están esperando a que les asignen cama. Continuo después de sellar, es cuesta abajo y me dejo llevar.

Me hago unas fotos en la iglesia del pueblo en la que observo que también hay un albergue de peregrinos.



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Voy a comprar algo de comida antes de que me cierren y luego tranquilamente me tomo un refrigerio.

Sentado una de las muchas terrazas que hay observo que el pueblo está lleno de peregrinos y también de albergues. El sol cae de plano y ahora es cuando soy consciente de que estoy achicharrado: necesito comer en una buena sombra y descansar; luego ya se vera hasta donde soy capaz de llegar.

Hoy llevo 43 km, e inicialmente tenia previsto llegar hasta Arzua para así poder hacer la ultima etapa corta y tranquila, pero también existe el plan “B” por si no me veo con fuerzas de alargarla tanto.

Según el plan general voy muy bien ya que parece que conseguiere realizar el camino en las etapas previstas (es lo malo de ir con fechas ajustadas).

Atravieso Palas buscando un sitio tranquilo donde reponer fuerzas y a las afueras encuentro una especie de merenderos con mesas, bancos, fuente y lo que es mas importante: sombra. Aquí es donde voy a comer algo y descansar.

Me pongo fresco y comodo, me preparo un solemne bocata de jamón y a disfrutarlo. Después me tumbo en el banco a descansar porque estoy hecho polvo. Creo que ha habido algún momento en el que me he quedado traspuesto.

Parece que el largo parón me ha sentado bien, y me noto algo mas recuperado. Sigo tranquilamente, tengo intención de llegar a Melide que esta a unos 16 km y luego ya se vera…, hoy la etapa se me esta haciendo muy dura, quizá me estén pasando factura los dos etapones anteriores.

 

 

Hasta Melide voy por pistas y senderos alejados de la civilizacion, en algunos momentos me vuelven a entrar las dudas de si voy por el sitio correcto; atravieso lugares preciosos donde la soledad se llega a palpar y otros donde descubro postales a ratos increibles y a ratos curiosas.


 

 Asi discurro la tarde disfrutando de los maravillosos parajes, con la sensación de estar perdido en algunos momentos pero en todos conmigo mismo. Según me voy acercando a Melide ya parece que la civilización existe.

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Pasado O Leboreiro voy durante un pequeño tramo paralelo a la N-547 para un poco mas adelante adentrarme otra vez en el bosque y encontrarme con el pueblo de Furelos despues de  atravesar un bonito puente romano por el que se entra al mismo.

Ya estoy a las puertas de Melide, voy entre chalets y casas unifamiliares. Miro para atrás y veo que a lo lejos vienen los malagueños, otra vez haciendo “la goma”. Entrando en Melide me dan una publicidad de un albergue, aquí hay muchos, es uno de los que tenia yo en mi guia como factible en el plan “B”; hago una rápida evaluación sobre como voy y si es conveniente seguir hasta Arzua.

No me merece la pena meterme otros 14 km con el cansancio que llevo, opto por tomarme la tarde de relax, asi que decido quedarme aquí y me encamino hacia el albergue. Mientras lo voy buscando me da por pensar lo importante que es la publicidad, podría haber ido a cualquier otro de los muchos que aquí hay...

No me cuesta mucho encontrarlo, la alberguera me informa de precios y condiciones pero voy entregado y solo me quedo con la hora de cierre. Solo me apetece aparcar la bici, darme una ducha fresca y relajarme.

Mientras estoy haciendo el registro aparece uno de los malagueños y le pide información, sale a comentarlo con los otros dos y no vuelve a entrar. Se conoce que no les habra convencido mucho...

El primer piso del albergue esta completo, asi que me mandan para el atico donde aparentemente solo hay una cama ocupada: esta vez elijo donde duermo !!! y opto por ocupar la otra cama que queda ya que el resto son literas.

La ducha es cojonuda, también lavo algo de ropa y me voy a dar una vuelta por el pueblo. Es pronto y hacía tiempo que no tenia esa sensación de tranquilidad ya que siempre llegaba tarde, con el tiempo justo para alojarme, ducha, cenar y al albergue que cierran.

Me paseo tranquilamente por Melide, asi da gusto. Despues me voy a cenar a una pulpería, que se note donde estoy.

 

 

Cuando estoy cenando veo que entra la chica de Castellon con mas gente y se me acerca a charlar:

-Hola que tal? Acabamos de llegar.

-Hola, que sorpresa ! Pero teneis albergue? Es tardísimo ya.

-Si, hemos llamado al albergue y nos esperan, no hemos entrado ni a cambiarnos.

-Pues nada, cenad tranquilos que sino no os va a dar tiempo…


En resumen: se había juntado con los dos chicos de Bilbao y con otro chico discapacitado que iba en una silla adaptada pero habían tenido un  monton de problemas mecánicos, entre ellos un reventón.

Salgo a la terraza de la pulperia a tomarme el chupito y no termino de descubrir curiosas estampas.

 

 

La verdad es que si eres de fijarte descubres cosas curiosas donde menos te lo imaginas.


De vuelta al albergue paso por una ermita que esta en el centro de Melide.

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Ya en el albergue me quedo tranquilamente en el patio fumándome un purito; recapitulo lo vivido hasta aquí y ahora me empiezo a plantear el que esto se acaba. Si no hay ningún problema mañana llego a Santiago, hasta este momento no lo había pensado (o no lo había querido pensar por si había algún problema).

También llego a la conclusión de que hoy ha sido una de las etapas en las que mas he sufrido, pero no lo achaco a la dureza de la misma sino a la falta de fuerzas. Yo creo que me han pasado factura los kilometros acumulados y el calor que he ido pasando todos estos dias. Lo he pasado peor que en la tercera etapa, cuando con muchisimo viento de cara me dio la pajara camino de Santo Domingo de la Calzada. En muchos momentos de esta etapa he sentido la impotencia de no poder mas, de ir vacio, sin fuerzas... pero finalmente he llegado a buen puerto, que es lo importante. Espero recuperarme bien para mañana disfrutar de mi última etapa de este Camino.

La habitación se ha llenado de peregrinos pero yo duermo estupendamente.

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